Tuesday, August 08, 2006

YO NO ERA OTRO

La felicidad: para mayor información consultar
la canción Antonio Carlos Jobim ojalá en la versión
de María Bethania

parado en la Alameda del Libertador Bernardo O’higgins
me siento repentinamente feliz/ insoportablemente feliz
como en la canción del cumpleaños
aunque no en todos los años sea totalmente cierto
el sólo hecho de limitar al norte con el Perú
al sur con la Antartida al este con la Cordillera de los Andes
y al oeste justo después de la Cordillera de la Costa
con el océano Pacífico

aunque ese yo repentinamente feliz no sea totalmente yo feliz

pero la sensación química de estar tranquilo
el movimiento de mi savia la densidad de mis músculos
mi materia perfectamente alineada en tiempo y espacio
es lo más parecido a la felicidad de una martes en la mañana
que pudiera ser un domingo pero a la felicidad le da lo mismo

sentirse feliz es estar a un casi punto de ebullición

es sentir se en flujo hacia el mar es sentir que los jugos se mezclan
que se aman en uno y producen pequeños torrentes que me superan
generando burbujas que se rompen musicalmente
proporcionando una sensación de bienestar que aunque discreta
se parece demasiado a la felicidad

un potro me cabalga yéndose en contra de mis mareas
hace un trote suave por entre las arenas ligeramente inundadas
como si una bandera me cubriera aún/mientras estoy vivo
importando poco si las manos están amarradas a la espalda
por alambre o si tengo los alambres pelados o si me los fijaron al pecho
con diodos y huincha aisladora azul para saber que late en mi corazón
cuando late (si es que late)

pudiera ser que este que es feliz sea yo que no soy feliz

porque soy esto que está parado en la Alameda
con una extraña sensación placentera de estar parado
en el filo desesperado de su lengua madre

todo más cercano a la desgracia que a la felicidad

LA MONEDA EN JUNIO

Parado frente a la Moneda: me duele la cabeza
lo perpetuo del movimiento el dolor y la sangre seca
entre las piedras del palacio de gobierno

esto lo cura sólo una agüita perra

aquí no hay media luna y ni estrellas enteras
sólo miles de cristos bien clavados en su madero

la masa encefálica del presidente del pueblo
una vez salida del cráneo pobló todo este lugar

ya no vivimos tiempo de crisis

no hacen falta ni electroshocks ni la fuerzas especiales
en la calle buscando al enemigo interno

es que una vez negado el tiempo las crisis desparecen
y nadie entra o sale del país sin darse cuenta

vivir en esta ciudad es vivir en ninguna parte

vivir en esta ciudad es vivir en ninguna parte
es estar medianamente vivo entre llantos y lamentaciones
regularmente convaleciente de ser uno y el mismo

DE NUEVO ENTRE LOS HERMANOS

Hay que acabar con las distancias cuando no había distancias
abrirse equidistante y querer expandirse sin límite
sabiendo que la carne
se va a abriendo a algo que queda más allá de ellos
algo capaz de deformar lo formal toda intención

porque nos repetimos
somos una ventana abierta al retorno
somos la entusiasmada vitalidad que se debilita
en su ejercicio de ser permanentemente
uno y lo mismo

porque muriendo soñamos una vida eterna

porque un tronco derribado sirvió para realizar
la hoja en donde vuelvo a la patria

porque naufragando nos entregamos a las esperanzas
más ciertas e imposibles

porque cuando el reloj se detiene y los calendarios
se la juegan en la última hoja una voz más allá de nosotros
nos llama
despertando el sudor que viaja por la espina dorsal
el tremor que corriendo en la piel nos despierta

porque nuestra raíz en algún momento del crecimiento
nos llama y nosotros vamos

VALPARAÍSO 1990

a Mariella Razeto





Te escribí en Valparaíso
desaté tus problemas
metí la mano debajo de tu falda insoportable
te metí mano:
corrí como un loco asediando tu casa
me desesperé en sus escalas

estaba fuera de mi fuera de madre fuera de padre

nadie se dio cuenta de lo que vivía en tus ojos?
nadie se preguntó el por qué de mi pelo y mi barba?
nadie vio a la lavandera de Rugendas lavando mi sudario
en las aguas turbulentas del desamparo?

es difícil no ver Valparaíso y no ser un naufrago

porque
el óxido se come todo
las nervaduras del asombro y el espanto se endurecen
la hierba verde se seca
los muertos
se olvidan de nuestros nombres

tus manos que planeaban como gaviotas
detenidas en el aire sobre la leña
atravesadas por un fino clavo
como rara especie de mariposa en un insectario
retorciéndose en las mías

pudiera ser la Cruz
pero no
eres Valparaíso

YO VIVO EN SANTIAGO DE CHILE Y ESTOY VIVO

Estoy vivo

vivo en Santiago de Chile y estoy vivo
relativamente sano con un poco de sobrepeso
algunas veces soy elegante aunque ya no tan buen mozo
ni tan joven ni tan diestro en el arte de seducir
sonriente como animador de programa dominical
instalado en este mundo en blanco y negro
dónde los comunistas se demostraron liberales
los liberales unos fascistas y al final todos unos cretinos
a pasar de seguir sosteniendo sus discursos antidiluvianos
todo cambia es lo más seguro
la llama de la libertad no está en la plaza Bulnes
O’higgins con sable y caballo encabritado arrancando
del desastre de Rancagua fue desplazado
ligeramente hacia la izquierda del observador

ciertamente yo tampoco soy el mismo
a pesar del pie plano y el hígado medio complicado
la chaqueta de combate y el pantalón mimetizado
el Doctorado en filosofía y las lecturas luteranas
no soy las bailarinas de los topless de Mapocho
el Sida que ha diezmado a los más transgresivos
entre el mal olor de nombres desparecidos
los poetas esos genios de botellas
que terminan muertos con el mal olor característico
de los burdeles y los moteles parejeros del centro
víctimas de sí mismo -que no somos otra cosa-
lanzados al kilómetro o tirados con hondas
ahorrando para comprarse un microondas
para saltar de una de las torres de Providencia
y acabar con todo en un minuto

vivo como si nadie supiera de mi
vivo como si viviera en mi
vivo sin vivir en mi

como si todos me quisieran
como si nadie me quisiera

con demasiadas historias truncas abandonos queridos
partidas planificadas y la soledad cómoda del que ama besa y olvida
distinguiendo que quien te ama te destruye con el olvido

vivo en esta ciudad pobre como una rata
con libros y la vergüenza
en un cuarto sin ventana y una puerta
que se despedazan cuando la tocan
una ciudad que me recuerda que la inspiración viene y pasa
como la diarrea que por las alcantarillas se encamina rumbo al mar
porque nuestras vidas son los ríos
y nuestros ríos son de mierda
y al final todo va a dar al mar

vivo en esta ciudad sin trabajo
en una ciudad que no tiene plaza ni un hoguera para Bruno
en una ciudad que persigue y castiga a sus maricones
vivo en esta ciudad aunque no soy padre de familia
más solo que la una del reloj
con cañonazo a las doce del día y campanas para la misa
con mi madre en el sector sur de la ciudad
con mi padre a medio filo en la piel de mi madre
con más de un amigo muerto de cáncer
con una ebriedad de carnaval y despedida
con una hermana y su hijo
con un hermano y su mujer que viven en Tomé
con algunas cartas despedazadas por la lluvia
con casi todos los dientes en la boca
con el pelo largo y algunas canas

estoy vivo en una ciudad
por donde pasaron los torturadores
los generales y los brokers de la bolsa
los candidatos y los ciudadanos que votan/ los que no votan
las grandes alamedas las pequeñas viñas las noches de invierno
los testigos de Jehová y el día de Lonquén en el desierto
los punkies los que aman sin cansarse los que viven y no perdonan
el hecho de estar vivos
los que van a salir de aquí perfectamente muertos
como Oscar Alonso Muñoz Vega/ Alex Garrido o mi Abuela María Mercedes

vivo en una ciudad hecha de droga
con el pelo largo y la barba despeinada grito
clavando en las puertas de la catedral mis tesis:
Santiago ist das Opium der Volkes

vivo en la misma ciudad en que Neruda Huidobro y De Rokha
murieron por que ellos también mueren
vivo afeitándome el bigotón en las lágrimas de un Dios muerto

vivo en una ciudad contaminada y violentamente bella
no tengo problemas de colesterol y tengo un colmillo careado
a pesar de comenzar a ser viejo no me he arrugado
sigo pensando que la tierra es plana
y con Dios me acuesto y con Dios me levanto
no tengo esposa que me ame ni perro que me ladre
y mi amante está demasiado lejos solo amo mis libros
mis amigos se compadecen porque he vuelto
piensan que la cosa es medio delicada
se preocupan o me evitan:

vivo en esta ciudad y estoy vivo

BIENVENIDAS

Santiago de Chile: los abrazos se multiplican amor

es como haber muerto
mirando por el ojo del ajo al mundo
cortado por el filo de una papa
la realidad duele como una astilla fina
bajo la piel: estás más gordo
el barrio parece un espejo sin imágenes
este invierno está seco y la contaminación ambiental
llega a sus grados más críticos

el niño que fui/ el adolescente que fui/ el joven que fui

se quebró como un pedazo de roca muda
se quemó como la ropa sobre las carnes de Carmen Gloria
se fue haciendo el humo que puebla el aire que respiran
los habitantes de la ciudad
se hizo sangre entre las piernas de la mujer que más se amaba
se quedó seco como la garganta de Tellier
se cortó en las muñecas de Lira
se hizo pipí de miedo o de la risa
se perdió en una ciudad tan grande o tan moderna
se compró una casa en un cementerio

para andar vagando por los brazos que
recibiéndolo
le sirven de partera para un suicida que
lentamente se pone la ropa
después de haber dormido y

se tira a vivir con todo

DESPEDIDAS

Roma: te muerde hasta los huesos amor

(la tristeza es una ola verde que se mueve
por las mansas aguas del Tévere
carne arriba hacia lo más sereno
las despedidas se hacen en torno a la mesa:
se despide Jesús de los suyos
se despide Pasolini al idroscalo
Gramsci navega como un mar de cenizas
en medio de las cervezas sin historia
Sanguinetti se desangra discretamente
una ventana con mala memoria recuerda al bigotón
de Nietzsche mirando la Piazza)

Estamos en el Campo di Fiori
Stefano Lovato en medio de la oscuridad
iluminada por los ojos de la Claudia Leal
alrededor de una noche profunda de jazmín dormido
que no va a amanecer nunca
recuerdo que la Cristina de Eslovaquia
estudiaba economía
y buscaba en donde posar
sus abundantes huesos el próximo verano


se podía hacer cualquier cosa allí
en ese momento
la plaza estaba llena de turistas
que ignoraban nuestras despedidas
podíamos dormirnos allí
sin temor a no despertar
podíamos hacernos
una trenza de piel allí
despertarnos a otras mañanas
después de una noche pesada y oscura allí
esperando a que las flores murieran
quedarnos a tomar el sol dominguero allí
o cantar canciones de Serrat en medio
de las botellas de Heineken
en su verde vacío matutino allí
o esperar la lluvia allí
esperar las horas allí
dónde quemaron a Bruno allí
dónde bailé un bolero con Annelissa Deliuri
el día después de mi doctorado en filosofía allí
donde la banda de gitanos insiste
con bésame mucho bésame mucho
que temo perderte perderte después allí
después de haber comido y bebido
sin parar por casi un mes
(me siento ligeramente con sobre peso)

y nos dimos los últimos abrazos
en un callejón cercano al Lungo Tevere allí
bajo una luz débil y media amarillenta
con la misma técnica que se desnuda un suicida
antes de irse a la cama
y se tira a vivir sin nada allí